viernes, 26 de enero de 2007

Amiga

Caíste.

Las almas como nosotros se alimentan de las caídas. Eso parece.

Nos elevamos cuando caen nuestro espíritu; Sabemos que cada roce de nuestras rodillas con el suelo de esta vida, es un toque esencial para recordar que parte de nosotros esta atada a este mundo de vivos.

Caíste.

Y al ver tu carita contra el suelo, se me rompieron las murallas. Recordé cuando nos conocimos, recordé quien eras y me llegó nuevamente el brillo de tu estrella. Y no pude más que aguantar las ganas de romper en llantos; me necesitabas y me necesitas fuerte.

Amiga mía: La vida se recrea en nosotros y siempre, siempre nos da otra oportunidad. Levanta cada célula de tu cuerpo y mira al Sol.... tu sabes que a ti, no te quema.

Vamos despacio y caminemos este trecho del camino, que sus espinas solo lograran que nuestros pies, luego de curar las llagas, se hagan mas fuertes.

Te quiero y lo sabes. Estoy a tu lado.... y lo percibes.

Aquí estamos; no vamos a ninguna otra parte.

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