Las almas como nosotros se alimentan de las caídas. Eso parece.
Nos elevamos cuando caen nuestro espíritu; Sabemos que cada roce de nuestras rodillas con el suelo de esta vida, es un toque esencial para recordar que parte de nosotros esta atada a este mundo de vivos.
Y al ver tu carita contra el suelo, se me rompieron las murallas. Recordé cuando nos conocimos, recordé quien eras y me llegó nuevamente el brillo de tu estrella. Y no pude más que aguantar las ganas de romper en llantos; me necesitabas y me necesitas fuerte.
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