Le gustaba sonreír; ante cualquier indicio de palabras, hechos, notas curiosas y hasta tragedias prematuras, reía. Su aparente inocencia ante la vida, cautivaba a mas que uno de quienes le conocían. Podías llegar a pensar que nada ni nadie reía más. Mientras reía, crecía. Y Como crecía! Su cuerpo se espigaba hacia las nubes y aun, siento de pequeñas tallas generales, ya su cuerpo delataba el paso de una adolescencia un poco aventajada. Y reía... Sus ojos preguntaban sin palabras sus labios preguntaban con palabras y con gestos y preguntaba.... como preguntaba!... y eso encantaba... Comenzó así a dejar rastros y más de una mirada lasciva... Fue metiendo sus inusuales geografías dentro de una vorágine que acabaría por borrarle las sonrisas inocentes de su boca; culminaría la era de sus encantos primarios... Pasó de candidos encuentros furtivos, al extremo disfrute del cuerpo, sin poner el alma a resguardo... y Cayó, de bruces, con la cara pegada al suelo de la realidad que no perdona.
Reía, y ya solo lo hacia para dibujar mentiras, para combatir lo irrefutable y hacerse, poco a poco de la fuerte coraza que nace de la ironía.
Si vieras...ahora ríe y duele ver la mueca que sale de su cara... Sonríe y al hacerlo muere lo poco que queda de aquel ser que iluminaba con su sonrisa....
Descansa en paz, Alma vacía. Descansa en paz.
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