con esa cara de persistencia que no doblega la mirada
con aquella dulzura intacta que adereza tu boca
destilando preguntas
sugierendo encuentros en lugares poco frecuentes
(mientras guias mi mano por debajo de tu falda)
y juegas con el vaso de plastico entre los dientes
sin perder de vista como mis labios y mis ojos y mis nervios
reaccionan ante tu juego
(mientras miras de reojo hacia la puerta del living, vacio.)
nuestros amigos irrumpen con sordo bullicio
en nuestra escena incandescente,
sin la menor idea de que
nuestros cuerpos ya se prestan a completar la fantasia
derramando gotas de tu vaso de plastico
y del trago que lo hace ver medio vacio (o medio lleno, todo depende)
mis manos se retiran calmadamente de tus muslos
y yo, presa de una inmensa sensacion de humedad
entre mis dedos,
fruto del descongelamiento del contenido de mi vaso, que no es de plastico.
y me pregunto si algun dia te cansaras de mirarme como lo haces
me cansare de imaginar que me invitas a llevar mis manos por debajo de tu falda.
exageradamente caliente y solo.
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